lunes, 28 de diciembre de 2015

LA LEYENDA DE ATUNEV, EL AFICIONADO QUE JUGÓ UN PARTIDO CON EL SEVILLA FC



Llevaba varios años escuchando esta historia, pues sois muchos los que nos la habéis comentado alguna vez pero siempre había sido difícil encontrar información. Hace escasos días, un amigo (¡gracias Curro!), al que se lo comenté de pasada, me dijo que le sonaba de haberla escuchada en su barrio. Al par de días me llamó para decirme que lo había encontrado. Tenía delante al aficionado que durante unos minutos cumplió el sueño de cualquier hincha. Se llamaba José Ramón y estaba dispuesto a contarnos su historia. No quería que me tangaran y que se tratara de un impostor, así que le mandé un whatsapp con una pregunta que solo el verdadero aficionado sabría contestarme. “Hola José Ramón, soy Rinati de Colussos vs Kukletas. Por favor podrías responderme a una pregunta: ¿A qué jugador sustituiste?” en apenas unos segundos tenía la respuesta “A Dabo, la perla negra” ¡Sí! ¡Lo tenía!.

José Ramón Morrillo, un propietario de una furgoneta que se dedicaba al reparto, fue la envidia de todo su barrio al enfundarse la camiseta del Sevilla FC y jugar unos minutos junto a sus ídolos en un amistoso jugado en Conil. Juan Ramón seguía con asiduidad al equipo en los partidos fuera de casa desde que tenía 15 años y aprovechó los últimos días de sus vacaciones para alquilar una casa en el pueblo gaditano durante una semana de septiembre y así acudir al amistoso homenaje a Roberto Alés que el día 8 se jugaría contra el equipo local. Nuestro protagonista solía viajar con dos amigos, Paco y Blas, al que todos conocían como el gordo Blas, que junto a sus respectivas parejas decidieron también compartir el alquiler de la casa aquella semana.

Para el Sevilla era un amistoso más, para el Conil CF, por aquel entonces en Tercera, era toda una oportunidad de medirse a uno de los gallitos de la Primera División. Así lo recuerda su defensa Juan María: “Había un gran ambiente en el campo, por lo menos 1500 o 2000 personas. Cuando nosotros jugamos normalmente no hay más de 500. El Sevilla vino con un gran equipo, estaban Luis Fabiano, Kanouté, Cáceres, Fernando Navarro…”

José Ramón, su novia, el Gordo Blas y Paco acudieron al partido. Estaban junto a los aficionados visitantes, apoyados sobre una pequeña valla, cuando Tevenet  (segundo entrenador del Sevilla en aquellos entonces) les saludó justo después de salir del vestuario pues le sonaba sus caras de otros desplazamientos. "Tevenet  no tenía prejuicios, le gustaba hablar con la gente", aclara José Ramón. Durante la primera parte, todo surgió bajo el guión esperado. "Dabo estaba frente a nosotros, marcado por un chico pequeño del Conil. En un momento dado se cayó de culo y le grité: 'Daaaabooo que eres muy malo y muy inútil, no vales para nada. ¡Levántate, joder!". De hecho, José Ramón la tomó con él aun cabreado por la penosa actuación del franco-senegalés en la previa de la Champions contra el Braga que supuso la eliminación del Sevilla un par de semanas antes y no paró de incordiarlo durante los primeros 45 minutos. Antonio Álvarez, también tiene fresco el recuerdo de aquel partido: "Había un tipo al lado del banquillo. Soltaba lindezas del tipo: '¿Qué gracia tiene ir a ver partidos para ver a inútiles como Dabo?' Resulta que hice todos los cambios que traía al descanso, el árbitro hizo sonar su silbato y solo estaba en el banquillo Palop. Cuando justo después de comenzar la segunda parte Dabo se lesionó, me dirigí al aficionado y le dije: '¿Juegas igual que hablas?'. Le hice saltar al campo. Sólo por ver", razona el ex técnico sevillista.

El resto del relato ya forma parte de la historia del fútbol español: "Salté la barrera y Tevenet me condujo por el túnel. '¿Cómo te llamas, chaval?', me preguntó. José Ramón, contesté. '¿Y qué número calzas?". Mientras el utilero le buscaba las botas, la camiseta y el resto del equipaje, Antonio Álvarez estaba sentado junto a Javi Navarro. "Cuando nos levantamos, Javi me dio una palmadita en la espalda. Llegamos al final del túnel y todavía pensaba que Tevenet se estaba cachondeando de mí. Pensaba que no iba a entrar o que quizá lo haría dos minutos, para cachondearse de mí", comenta. Le preguntaron que en qué posición jugaba y él les comentó que como defensa, pero que para una vez que iba a jugar con el Sevilla le dejaran  jugar de delantero. Sus amigos y su novia simplemente alucinaban y por supuesto ni remotamente creían que Joserra fuera a jugar de verdad

Hernández Rojas, colegiado de aquel encuentro, recuerda muy bien aquel momento: “Durante la primera parte un aficionado no había parado de meterse con Dabo. No había mucha gente y se escuchaba bastante bien cada vez que éste cogía la pelota el hincha le gritaba… aunque yo no creo que le entendiera demasiado bien. Al comenzar la segunda parte veo que aquel aficionado está en la banda vestido de corto y pensé ¿Pero qué demonios? Aunque me concentré en mi trabajo, no le hice demasiado caso y pensé que me confundía, aun así, si te soy sincero, me pareció que aquel chaval no tenía mucha pinta de profesional”

Dado que el Sevilla iba plagado de canteranos y José Ramón mantenía una buena forma, pocos fueron los que advirtieron que aquel futbolista era en realidad un aficionado. El chico de megafonía que anunciaba los cambios  se acercó a Monchi, que estaba en el palco, para preguntarle: “Oye Monchi, ¿Ese que acaba de salir quién es que no me suena?” El director deportivo que sabía perfectamente lo que estaba pasando pues había seguido la secuencia completa del suceso le contestó con guasa “¿Es qué no has visto el Mundial? ¡Es el esloveno Atunev! Es una gran promesa de su país y lo tenemos a prueba durante estas semanas”. El chaval solo acertó a responder “Atunev… ah, sí, sí… me suena, por supuesto… qué gran ojo tienes, Monchi. Fantástico fichaje” volviendo a su sitio de inmediato y anunciando el cambio de Dabo... ¡¡por la “gran promesa eslovena Atunev”!!.

Juan María, el defensor del Conil, también advirtió algo raro: ‘Creí que se trataba de un cambio más, pero al ver la reacción de la gente vi que pasaba algo raro. No tenía pinta de jugador pero había una parte del público que le aplaudía a rabiar. Sinceramente no parecía un futbolista del nivel del Sevilla, pero le echaba muchas ganas. Pensé que quizás sería un canterano. Cuando tocó el balón un par de veces vi que no lo hacía del todo mal y no volví a fijarme mucho, la verdad’

Tras un pitido estridente, en el minuto 13 de la segunda parte, el Sevilla FC hace debutar a un aficionado. En ese momento son muy pocos los que conocen el secreto. "No salí del área del Conil", sonríe José Ramón. "Jugaba en el extremo izquierdo, por delante de Fernando Navarro, y estábamos enganchados a la portería rival. Todo iba jodidamente rápido. De golpe todo un campeón de la Eurocopa gritó mi nombre: '¡José Ramón!' Joder, no me lo podía creer. Hizo un cambio de juego y el balón aterrizó en mis pies", detalla. El héroe accidental estaba en estado de shock: "Intentaba aparentar cierta calma, pero las piernas me temblaban. ¡Joder, estaba jugando con el Sevilla! La adrenalina me hacía correr y estaba hiper inquieto por miedo a cagarla. Hice algunos pases cortos con Renato y José Carlos para no arriesgar demasiado. Dentro del campo se notaba que eran unos futbolistas de la hostia".
Única foto que existe de José Ramón en aquel partido.
Como si de un guión de película se tratase, todo transcurrió con apariencia de cierta normalidad hasta que llegó el momento que sublima el sueño prohibido de todo aficionado: "La bola circulaba a toda velocidad y, sin saber muy bien cómo, apareció en mis pies. Un control algo torpe y, de golpe, estaba dentro del área, muy cerca de la portería...". Estadio José Antonio Pérez Ureba, Minuto 71. Un modesto transportista de Sevilla Este se convierte en leyenda. "El portero del Conil se abalanzó hacia mi derecha y entonces disparé", concede José Ramón mientras levanta los hombros. "Chuté como cualquiera podía haberlo hecho. Le di de rosca al palo largo", narra. Lejos del alcance de la estirada del guardameta local, la pelota se cuela baja junto al palo. José Ramón Morrillo se giró y levantó un brazo incrédulo mientras que, en la banda, Antonio Álvarez miraba al cielo y sus amigos se abrazaban saltando y chillando. "El tiempo se detuvo, fue el momento más bonito de mi vida", concluye. Rodri y Negredo, que llevaban unos minutos intentando marcar, no daban crédito. "Tras el gol estaba completamente vacío. Era demasiado. Durante el primer tiempo me había fumado medio paquete, merendado un bocadillo de chicharrones y bebido algunas cervezas. Iba tocado", admite.

Con el pitido final y la victoria 1-4 del Sevilla, el sueño finalizó como había empezado, fugazmente. El utillero le arrebató la camiseta sudada y, media hora más tarde, José Ramón volvía a estar en el coche, junto a sus amigos y a su novia, de regreso a la autopista de la realidad. Aquellos minutos cambiaron la vida de José Ramón Morrillo, pero también la de Antonio Álvarez que, como aficionado que fue, coincidió en que recordó todos aquellos años en los que soñaba que algo parecido le pasara. "No quería poner a aquel aficionado en ridículo, esperaba sinceramente que supiese jugar bien.", admite. Respecto a José Ramón, pasó a ser un mito pero tan solo en los bares de su barrio pues al día siguiente no salió nada en los periódicos. ‘Resulta que el Sevilla pidió a los periodistas presentes que pusieran que Dabo había sido sustituido por Konko (que ni siquiera estaba convocado) para evitar sanciones. La gente no se creía la historia a pesar de los testigos y la foto que me hicieron’, aun así, su experiencia le dio la confianza suficiente como para creer en sí mismo y fundar su propia compañía de transporte en plena crisis, que hoy en día aun tiene una creciente actividad.

Hoy, José Ramón todavía sigue al Sevilla, tanto en casa como fuera. Y mientras acaricia su cráneo rasurado, concede un último secreto: "Lo cierto es que me anularon aquel gol. Estaba en fuera de juego. Corrí hasta el árbitro y le dije: 'Cabrón, has roto mi sueño, aunque después de tanto tiempo no me importa. El fuera de juego fue por muy poco. No arruinó mi gran momento" confiesa con una gran sonrisa.

7 comentarios:

FootballGaffesGalore dijo...

Me recuerda tanto a la historia de Tittyshev... es más, ¡es calcada a esa historia!

Rinat Rafaé dijo...

@FootballGaffesGalore: ¡¡Casualidad absoluta, amigo!! ;-)

alfonset dijo...

Coño se parece a Navas.

alfonset dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sevillista de Gelsenkirchen dijo...

Buena inocentada!! Inspirada en un caso real

Sevillista de Gelsenkirchen dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

No me lo creo.