jueves, 7 de febrero de 2013

ZORAN NJEGUS


Hay jugadores que por su calidad o capacidad inventiva consiguen patentar jugadas que son de inmediato reconocimiento nada más nombrar al susodicho, así por ejemplo nos encontramos con la cola de vaca de Romario, la ruleta de Zidane, las bicicletas de Denilson, el ostia-como-cojones-ha-hecho-eso de Bergkamp, el penalti de Panenka, la gravesinha de Gravesen, el escorpión de Higuita o el tiro del tigre de Mark Lenders. Zoran Njegus también tenía su propia jugada, en este caso quizás menos espectacular que las anteriormente mencionadas, pero de igual forma era completamente identificativa del jugador que la realizaba. No tenía un nombre espectacular tipo la Njegusinha (demasiado complicado de pronunciar) o la huida de la Gacela Thompson, así que intentaremos explicarla de la manera más gráfica posible: básicamente consistía en coger el balón en su campo, agachar la cabeza y sin levantarla correr hacia la línea de fondo para colgar el balón al área. A veces el bueno de Zoran se emocionaba demasiado y se llegaba a salir del terreno de juego (yo lo he visto, lo juro) y otras veces se asociaba con su compi de banda Paco Gallardo, que su vez tenía otra jugada que le caracterizaba completamente: el regate que sobraba, por ello, no es de extrañar que acostumbrados a ver a Njegus correr hasta la línea de fondo sin sentido alguno y a Gallardo regatear una vez, y otra vez, y otra vez y cuando la tenía a huevo volver a regatear, que cuando los sevillistas contemplaron a Dani Alves y a Jesús Navas haciendo diabluras por esa misma banda no pudieran más que frotarse los ojos y reflexionar sobre si lo que estaban viendo era real o no.

Tras destacar en el Estrella Roja, Njegus fue requerido por Arrigo Sacchi para formar parte del Atlético de Madrid en la temporada 98/99, tras tres campañas en el Manzanares, llega a Sevilla donde su fichaje es recibido con cierto escepticismo a causa del irregular rendimiento que había mostrado como atlético, aun así en su primera temporada Caparrós confía plenamente en él como carrilero diestro de los sevillistas, convirtiéndose en un clásico de las alineaciones, que imprimía un absoluto respeto a las delanteras rivales e incluso a los árbitros (que se lo pregunten a Medina Cantalejo) pudiendo disfrutar los sevillistas en casi cada partido de su arte al agachar la cabeza y recorrer el campo, situación que cambiaría a la siguiente temporada, donde la competencia de Redondo y el fichaje de Dani Alves en diciembre le privan a la afición de disfrutar de su ya clásica jugada durante el primer tercio de temporada, aun así acaba el año como titular del lateral derecho.

En su tercera campaña como sevillista las cosas iban a cambiar, Alves y Redondo se hacen dueños de la banda derecha lo que dejan casi inédito al pobre Njegus, que disputa tan solo tres partidos, confirmando su caída cuesta abajo y sin frenos en el Sevilla en el que pasó de titular indiscutible a absoluta morralla en tan solo tres temporadas. Tras el parón invernal, Njegus pensó que para no jugar mejor quedarse en su keli tranquilamente y retrasa varios días su incorporación a los entrenamientos, lo que hincha demasiado la vena de Caparrós que lo aparta del grupo, para colmo la irrupción desde el Sevilla B de Sergio Ramos hace que la presencia del serbio resulte incluso molesta, por lo que tanto el Sevilla como Njegus deciden poner fin a su relación contractual, lo que le da la excusa perfecta al balcánico para retirarse del fútbol definitivamente y dedicarse a su verdadera pasión: coleccionar y poner a desfilar maquetas de soldaditos de la I Guerra Mundial.

Tras ver que su hobby no lo llenaba como persona al 100%, decide retomar el fútbol, esta vez como entrenador habiendo tenido a sus órdenes al Sloboda Uzice, al FK Javor, al Spartak Zlatibor Voda y actualmente al Borac Cacak, equipos en los que sus jugadores siempre han mostrado un gran respeto ante el ex jugador que perfeccionó la maravillosa técnica de “agacha la cabeza y corre” que tantos buenos momentos dio a la grada del Ramón Sánchez Pizjuán.

5 comentarios:

Jean Sol Partre dijo...

Muy bueno, yo siempre he desconfiado de los laterales corpulentos. Esa camisa es muy chula y yo la tengo con el nombre de Pablo Alfaro y me guste ponérmela en plan cani. Ambos jugadores creo que vivían en Santa Clara.
Si Njegus hubiera jugado de pequeño en campos de sevilla levantaría la cabeza, porque ese es un consejo que dan todos los viejos de Sevilla, junto al de echar el cuerpo para delante al chutar para que no se te vaya arriba el tiro.
Niño, la levanta la cabeza, ¿es que los viejos serbios no conocen esa regla?
Saludos

Dami Fernández dijo...

Hombreee mi amigo Zoran Njegus. Ni idea de que había jugado tanto en el Sevilla, tan solo me sonaba que había estado en otro equipo de la liga pero le perdí la pista. Mirad esta obra de arte para valorarlo en su justa medida.

AracnidusRojiblancus dijo...

Lo he visto conducir: prometo que también bajaba la cabeza!

Amate Preacher dijo...

Este jugador vino a confesarse a mi parroquia por su heterodoxia sexuá, y hasta ahçi puedo leer.

Rinat Rafaé dijo...

¡CUENTE, CUENTE! No nos prive de tan interesantes datos, amigo predicador