lunes, 17 de diciembre de 2012

AITOR AGUIRRE URIARTE


Primera eliminatoria para el Betis de la Copa del Generalísimo de 1970, el rival en principio parece accesible: el Sestao de tercera cuyo máximo peligro es Aitor Aguirre, un sondikoztarra de 19 años, máximo goleador de todas las divisiones de España en aquel momento al que muchos ya comparan con el mítico Zarra y cuyo destino inminente parece el Atlético de Bilbao.

En el mismo sitio y a la misma hora Max Merkel, entrenador del Sevilla que reposaba plácidamente al calor del brasero de su mesa camilla con las pantuflas puestas, recibe una llamada de un compromiso que lo invita a ver el partido. No puede hacer otra cosa que aceptar, pero el bueno de Mr. Látigo tiene las mismas ganas de salir de su hábitat para presenciar un partido entre un segunda y un tercera de que le metan un palo por su recto culo austriaco, así se caga en todo lo cagable, en alemán, en español e incluso algunos juran y perjuran que le oyeron blasfemar en algunas lenguas muertas de dudoso origen, aun así su estoico carácter centroeuropeo hacen que se levante de su sillón favorito, se despoje de sus zapatillas, se atavíe con traje y sombrero y llame a su chófer para que le lleve a su cita en Heliopolis.

El partido si bien lo gana el Betis por 3 a 2 es sorprendentemente disputado, destacando entre todos los jugadores que pisan la hierba por su habilidad y capacidad de remate el ya mencionado Aitor Aguirre que marcó los dos goles sestaotarras (el primero en fuera de juego y el segundo un golazo). Max Merkel toma buena nota y se marcha a casa para preparar el partido que al día siguiente el Sevilla jugará contra la selección de Marruecos, aunque previamente hace una parada en el Bar Jamaica para calentarse el gaznate con un aguardiente y llama al directivo de turno para darle una consigna muy clara: “Quiero a Aitor Aguirre”.

En el seno del Sevilla también han leído las crónicas de las buenas actuaciones de Aitor contra el Betis, así que a pesar de que acaban de fichar para la posición a Montes, la joven promesa del Cascabelense, deciden darle el capricho a su entrenador y mandar un emisario a Sestao para negociar su fichaje. Parece ser que el jugador tenía un acuerdo con el Atlético de Bilbao y el jugador quería marchar allí, pero los bilbaínos no aparecen y acepta las condiciones del Sevilla, aunque su club pone como condición para aceptar su marcha quedar eliminado de la Copa. No fue el Sevilla el único club que seguía al vizcaíno, ya que al día siguiente de firmar su contrato el Real Madrid y el propio Betis se interesaron por su situación, pero ya era tarde, Betis por cierto que le hizo un “favor” al Sevilla al eliminar al Sestao de la copa (1-1 a la vuelta), así que a primeros de marzo debuta como sevillista con dos goles en el amistoso contra el equipo danés del Kojbenahon Bodklub, vuelve a Sestao para jugar contra el Guecho y el Júpiter leonés sus últimos partido como jugador verdinegro, que se despide de aquel juvenil que llegó del Sondica tras dos años de éxitos y se incorpora de inmediato y definitivamente a la disciplina sevillista por lo que queda de temporada y tres más.

Su rapidez y decisión, su perfecto remate de cabeza y su habilidad para merodear por las zonas de gol hacían presagiar que tendría una rápida adaptación al equipo y a la categoría y que Merkel tendría que hacerle un hueco en la línea delantera, contando también con la peculiaridad de que en mayo tendría que comenzar el Servicio Militar. Pero por extraño que parezca Aitor Aguirre no debuta en competición oficial con el Sevilla y al mes de llegar se marcha cedido al Córdoba por lo que resta de campaña. Lo más bizarro de todo esto es que el Sevilla para paliar su baja se interesa en ¡¡su sustituto en el Sestao!!

Tras terminar la temporada vuelve al Sevilla, pero Max Merkel prefiere, para desesperación del jugador, que vaya jugando con el Sevilla Atlético, con el que desarrolla un buen papel como goleador, por lo que tira de Aitor para determinados e intrascendentes partidos amistosos como contra el Córdoba, el Farense o contra el CUF lusitano, anotando siempre goles y demostrando su buen hacer como jugador de área, pero el entrenador sevillista prefiere a otros jugadores como Berruezo, Acosta o Lora y deja de nuevo a Aitor sin debutar oficialmente con el primer equipo sevillista. A final de campaña, sale cedido junto con Montes para disputar los últimos partidos de temporada con el Langreo, dejando patente su instinto goleador con 4 goles en 5 partidos y poniendo su granito de arena para que el equipo asturiano permaneciera un año más en segunda.

Un nuevo entrenador llega al Sevilla para la temporada 1971/72, Dan Georgiadis, lo que siempre es ilusionante para los jugadores menos habituales que ansían demostrarle al nuevo técnico lo que el anterior no vio en ellos, pero tampoco parece que el griego estuviera muy por la labor de contar con el otrora “nuevo Zarra”  así que en agosto se le cede al Burgos, lo que le dará la oportunidad por fin de debutar en primera y donde permanece una temporada para a su regreso dejar el Sevilla y fichar por el Racing de Santander, equipo en el que por fin se consagra como el magnífico goleador que apuntaba ser durante las cinco temporadas que permanece en Cantabria, llegando incluso a ser segundo máximo goleador de la temporada 1975/76 tan solo por detrás del sportinguista Quini.

En verano de 1977, lo que parecía que iba a suceder ocho años antes por fin ocurrió y Aitor Aguirre se convirtió  en jugador del Athletic, que paga por su traspaso 20 millones de pesetas, sin embargo parece que ya no pasará a la historia de los leones al lado de Zarra y su rendimiento no es del todo el esperado por lo que al acabar su segundo año en Lezama es vendido al Recreativo de Huelva, donde juega otras dos temporadas antes de volver a su querido Sestao en 2ªB, que disfruta de sus goles hasta su retirada en 1984.

Tras dejar el fútbol montó un restaurante en Getxo, así que si alguien quiere charlar un rato con él, no duden en hacerlo a la vera de un buen plato de arroz con almejas. Especialidad de la casa, ¡oiga!

5 comentarios:

carrascus dijo...

Este jugador le queda mu lejos en el tiempo a los que comentan por aquí, jejeje. Así que para que al menos no se quede inédita esta sección diré que yo le ví jugar. Y también ví por la tele en blanco y negro el golazo que le metió al Betis de cabeza, saltando y marcando los tiempos.

Rinat Rafaé dijo...

De hecho Sr. Carrascus fue usdted el que me sugirió este jugador al que, en honor a la verdad, yo no conocía de nada y la verdad que tiene una historia curiosa. Esperamos haber estado a la altura de lo que se esperaba!

carrascus dijo...

Por supuesto. Ustedes nunca defraudan. Por cierto, y ya que hablamos de viejunos... ¿le veré en la fiesta de homenaje a los '80 el sábado en el Fun?

Rinat Rafaé dijo...

Pues si no surge ningún contratiempo ¡Por supuesto!

Gonzalo Mazarrasa dijo...

Y uno de los pocos que se atrevió a portar brazalete negro tras las últimas ejecuciones del franquismo.

http://www.futbolypasionespoliticas.com/2010/09/brazaletes-negros-tras-los-ultimos.html