viernes, 20 de enero de 2012

JOSÉ MARÍA ROMERO POYÓN “JOSÉ MARI”

Tal y como prometimos, hoy vamos a recordar al último jugador que se puso la camiseta de Sevilla FC y Betis, aunque en este caso no fuera un traspaso directo, si no que Jose Mari llegó al Betis muchos años después de haber militado en el Sevilla. Es un caso difícil de afrontar, en primer lugar por mantener la compostura y no regodearnos con su segundo apellido, en segundo lugar porque difícilmente encontraremos otro jugador que pueda ser encuadrado en más categorías en este blog, que Jose Mari, (canterano, jugó en ambos equipos, decadente al máximo, rendimiento lamentable en el Betis) y en tercer lugar porque se ha ganado a pulso la antipatía de ambas aficiones en la que es su ciudad.

Nacido en Sevilla el 10 de diciembre de 1978, Jose Mari se convirtió pronto en uno de los jugadores destacados de la cantera sevillista, tanto que con tan solo 18 años Camacho lo hizo debutar en el nefasto partido contra la Real Sociedad que supuso la destitución del sudoroso entrenador de Cieza. El Sevilla estaba realizando una temporada espantosa a pesar de la ilusión que había generado la contratación de Camacho y los fichajes de Mornar, Almeyda, Marinakis, Onésimo o Aranalde. Tan solo el GRAN Colusso respondía a las expectativas, pero el equipo adolecía de una falta de gol alarmante tras la marcha de Suker (5 goles en las primeras 10 jornadas) y la contratación de Bebeto a principios de noviembre había resultado un fiasco absoluto, así que a un moribundo Camacho no le quedó más remedio que tirar de cantera y en aquellos momentos la estrella de las categorías inferiores del Sevilla era José Mari. Fue el único partido que disputó con el ex seleccionador al mando, pero tanto Bilardo en su breve segunda etapa en el Sevilla como Julián Rubio después confiaron ciegamente en Jose Mari que se convirtió en uno de los mejores jugadores del equipo aunque ello no sirviera para evitar el descenso a 2ª división. El problema con esta irrupción fue que José Mari no tenía contrato profesional (cuando aún era menor su padre amenazó con salir gratis mediante un cambio de residencia) y fueron varios los equipos que se interesaron por él, ya que su contratación podría salirle muy barata: 150 millones de pesetas era el precio de su cláusula. Tres o cuatro meses antes de acabar la liga ya se rumoreaba que el Atlético de Madrid lo tenía atado, Jose Mari lo desmentía con la boca chica mientras daba largas y no renovaba con los de Nervión y al finalizar la temporada, un Sevilla en segunda y medio arruinado por la nefasta gestión de Caldas, ve como su mayor activo se marcha por una cantidad muy inferior a su valor de mercado, lo que hizo que el sevillismo le declarara persona non grata y le jurara odio eterno al Jose Mari moderno.

Aunque todavía pudo ser peor, pero gracias a que enfrente nos encontramos al siempre elegante Jesús Gil que sensibilizado por la situación del Sevilla FC no quiso meter el dedo en la herida y con una impresionante muestra de magnificencia, misericordia, generosidad y  grandilocuencia se enrolló a tope, a parte de los 165 millones de pesetas (IVA incluido) de la cláusula accedió a incluir jugadores (se habló en un principio de Iván Rocha y del cocoso Petete Correa) que finalmente fueron Michel y Cordón (y habrá quien se queje todavía del cambio) además de añadir al trato un amistoso y la participación en el Carranza de 1998.

En el Atlético de Madrid Jose Mari fue cumpliendo las expectativas que en él se había depositado, cuajando buenas actuaciones lo que le valió para debutar con la selección española y en la temporada 1999/2000 el Milan hace el mayor desembolso que hasta entonces se había hecho por un jugador español y lo adquiere por 3.200 millones de pesetas. Tras un inicio fulgurante en San Siro (gol en su debut incluido) su rendimiento fue decayendo poco a poco, un par de lesiones le apartaron del equipo durante varios meses y tras cederlo al Atlético de Madrid justo la temporada en la que los rossoneri ganaron su última Copa de Europa, el Milan acaba deshaciéndose de José Mari que recala de gratis en el Villarreal donde su rendimiento va igualmente de más a menos, aún así permanece durante cuatro temporadas con los amarillos viviendo momentos espectaculares como la semifinal de la Champions, siendo objeto del recordado penalti que falló Riquelme.

Al comienzo de la 2007/08 Jose Mari es el típico “juguete roto” había perdido la chispa y el olfato de gol y de manera absolutamente inesperada el Betis anuncia su fichaje ante el asombro de propios y extraños. La afición bética recelaba (y con razón) del ex sevillista que en su presentación quiso romper con su pasado y aunque no se declaró bético desde chiquitito destacó el “esfuerzo” que había hecho para recalar en el Betis. A la afición no le bastó, lo que unido a su lamentable rendimiento le hizo ser el blanco de muchas de las críticas del equipo en una temporada en la que ni siquiera llegó a marcar. La temporada siguiente, aunque si bien si consigue saborear las mieles del gol con la elástica verdiblanca, José Mari no aguanta el rechazo que produce en toda la ciudad futbolística y tras 21 partidos y un solitario gol reconoce que su rendimiento no ha sido el adecuado, rescinde su contrato con el Betis y emprende rumbo a Tarragona.

Tras temporada y media en el Nastic, parecía que le quedaba el canto de un duro para deambular por un Atlético Baleares cualquiera, así que acepta sin pensarlo la oferta del Xerez para continuar en segunda, destino que le permite vivir en Sevilla sin ser vapuleado y donde sorpresivamente se sale con 17 goles en su primera temporada erigiéndose como uno de los puntales del equipo gaditano y como uno de los máximos goleadores de la categoría. Normal que se sienta cómodo, si él no era ni del Sevilla ni del Betis, él siempre ha sido del Xerez.

7 comentarios:

Dani dijo...

El apellido de este hombre es de cojones (y nunca mejor dicho). Si empezase yo a decir la de nombres y apellidos (y combinaciones de ambos) raros que he visto, tendría para una buena tarde entera (he visto gente con apellidos como Caballero Calvo, Palomo Cantador, Borrego Blanco... y vi una vez una chavala cuyo nombre de pila era ¡Ventana!)

Anónimo dijo...

Genio y figura Gil y Gil.

Javi Ruzz dijo...

jajajajaja el cocoso Petete Correa que le justaba la cokita kortaita kortaita

Juanca dijo...

una frase célebre del sevillismo. Apuntad, Colussos:

http://www.realmadriddigital.com/2011/06/25/biri-biri-del-sevilla-a-goyo-benito-senor-benito-por-favor-no-me-pegue-mas_694/

Jose MME dijo...

Al Petete Correa le pega la gran frase del Kaki:

"Quiero a ese yonki en mi equipo...pero duchaíto".

Anónimo dijo...

Es mi mejor Fufbolista . Le conozco jugando de toda mi vida y, cuando venía a Cádiz siempre me acercaba a verle jugar. Desde aquí le mando cordiales saludos a y sin olvidarme de su madre y su hermano Roque . SARAH F. H .

Anónimo dijo...

Buen chico, buen futbolista y muy profesional. Su problema fueron las lesiones. Se retiró del fútbol estando en el Xerez, tuvo una lesión importante (otra más) y para no perjudicar al club renunció a la temporada que le quedaba de contrato y colgó las botas.